Su historia se ha convertido en un himno al amor, sin embargo yo la encuentro más bien como una crítica a la pasión pasajera y desenfrenada. Debemos tener en cuenta que Julieta no es el primer amor de Romeo, que decía sentir igual amor por otra chica, de la cual se olvida al conocer a la hija de los Capuleto. La chispa entre ellos aparece instantáneamente, provocando que el romance no resulte creible. Otro argumento en esta dirección es la edad de los enamorados, apenas 14 años. Siendo más niños que adultos, el lector no llega a creerse que puedan comprender en su totalidad el sentido profundo y trascendental del auténtico amor. Julieta puede pasar del amor al odio hacia Romeo en cuestión de segundos y en gran parte sus opiniones se verán influenciadas por lo que los demás le digan.
"BENVOLIO.- Sí, por cierto. Pero ¿qué dolores son los que alargan las horas de Romeo?
ROMEO.- El carecer de lo que las haría cortas."
Fray Lorenzo se alza como la voz de la cordura entre tanta sinrazón, a pesar de ser el motor del trágico final de los amantes.
Obra sobre el odio y el amor reflejados en su máxima expresión que no dejará indiferente a nadie. Demuestra que el radicalismo en cualquier aspecto es incoherente y desemboca en desgracia. Una de las lecciones que me ha dejado es que cuando te das cuenta de lo que tienes puede ser demasiado tarde, eso les ocurrió a Montescos y Capuletos, años de enemistades que no vieron su fin hasta el mismo día de la muerte de Romeo y Julieta.